Mascarillas durante el ejercicio físico, ¿cómo afectan?

El pasado 5 de noviembre de 2020 se publicó en el BOA la “ORDEN CDS/1255/2020, de 14 de diciembre, por la que se adoptan medidas especiales durante el periodo navideño dirigidas a los centros de servicios sociales especializados de naturaleza residencial y otras modificaciones.”

Dentro de este texto legal, encontramos varias medidas, como la limitación del aforo al 30% del total, y la medida más controvertida: El uso de mascarilla obligatoria durante todo momento, sin importar la naturaleza de la actividad que se esté realizando.

Ante este hecho, han surgido reacciones de todo tipo: algunos que piensan que toda precaución es poca, y la mayoría de usuarios del gimnasio, que piensan que para según qué actividades, el uso de la mascarilla resulta incompatible.

Es cierto que para las actividades de intensidad suave o media, como puede ser estar en la sala de musculación, o quizá algunas actividades dirigidas de baja intensidad, pese a resultar bastante incómoda, se puede compatibilizar su uso. Pero es en las actividades de alta intensidad en las que pueden aparecer problemas.

El pasado 1 de diciembre de 2020, la OMS (organización mundial de la salud), actualizó su guía respecto al uso de la mascarilla e incluyó el siguiente párrafo:

“Incluso cuando se encuentre en un área de transmisión de COVID-19, no se deben usar máscaras durante una actividad física intensa debido al riesgo de reducir su capacidad respiratoria. No importa qué tan intenso sea el ejercicio, manténgase al menos a 1 metro de distancia de los demás, y si está adentro, asegúrese de que haya una ventilación adecuada.”

He querido ojear artículos respecto a este tema y he encontrado una revisión de artículos publicada en la Revista española de Salud Pública. En ella, se analiza el uso de la mascarilla en actividades de alta intensidad y su impacto sobre las personas.

¿Qué ocurre en nuestro cuerpo cuando hacemos ejercicio intenso?

Cuando se realiza una práctica deportiva de alta intensidad se produce un aumento de la frecuencia respiratoria (FR). Este proceso adaptativo del cuerpo tiene la finalidad, tanto de aumentar la cantidad de O2 inspirado para producir la energía necesaria, como la de disminuir el exceso de CO2 producido por el metabolismo.

A todo esto sumamos que, en esfuerzos muy intensos se supera el umbral aneróbico, por lo que se produce más cantidad de CO2 y se libera el ácido láctico, reduciendo también la afinidad de la hemoglobina por el O2 (Efecto Bohr).

En términos menos técnicos, podríamos resumirlo en que hay varios factores que hacen que aumente la frecuencia cardíaca, tanto los requerimientos de oxígeno del cuerpo como la compensación del ácido que produce el mismo.

¿Qué ocurre si además le añadimos la mascarilla?

Ya hemos visto que hay varios factores que hacen que aumente la frecuencia cardíaca y la acidosis del cuerpo.

Si además de esto, el deportista se coloca un medio filtrante en boca-nariz, como una mascarilla, el dispositivo produce la retención del CO2 expulsado, e irá incrementando en cada inhalación el porcentaje de CO2 con respecto al de O2. Este hecho provoca que la presión de CO2 con respecto a la de PO2 aumente en el alveolo, con la consiguiente difusión de un mayor porcentaje al torrente sanguíneo y afectando de manera inversa a la afinidad de la hemoglobina por el O2 (Efecto Haldane).

Con lenguaje un poco menos técnico quiere decir que, al aumentar la presión del CO2 en el alveolo, aún pasará más CO2 a la sangre, y requerirá de una frecuencia cardíaca aún mayor para volver al equilibrio corporal. (homeostasis)

No voy a entrar a valorar las normativas vigentes, ya que son muy diversas y cambiantes según la comunidad autónoma. Simplemente quiero exponer, de acuerdo a los artículos citados, el efecto que puede causar el uso de la mascarilla en esfuerzos de alta intensidad y el peligro que esto puede suponer para población que realiza ejercicio de forma amateur o con objetivo de salud.

Esto me hace pensar que, en estos momentos y ante la situación actual, quizá deberíamos plantearnos los beneficios y riesgos de según qué actividades y quizá sustituirlas por otras que puedan ser más adecuadas para la utilización de mascarilla, al menos, en según qué tipo de población.

La otra posibilidad es realizar la actividad física al aire libre, en ocasiones puede ser una buena alternativa pero, en otras, las necesidades de los espacios o material, junto con las condiciones climáticas del invierno, pueden suponer un impedimento para estas.

Lo que está claro es que la actividad física es salud y que, ante cualquier virus o enfermedad, siempre va a tener mayor riesgo la población sedentaria que la población activa, por lo que, desde el sector de la actividad física, esperamos que no se vuelva a producir el cierre de las instalaciones deportivas, habiéndose demostrado que no son un foco peligroso de infección.

Cuéntame, ¿qué opinas tú?.

Fuentes:

  • https://www.who.int/es/emergencies/ diseases/novel-coronavirus-2019/question-and-answers-hub/q-a-detail/coronavirus-disease-covid-19-masks
  • Robles Romero, J. M., Conde Guillén, G., Blanco Guillena, M., & Romero Martín, M. (2020). El uso de mascarillas en la práctica de ejercicio físico de alta intensidad durante la pandemia.
  • ORDEN CDS/1255/2020, de 14 de diciembre, por la que se adoptan medidas especiales durante el periodo navideño dirigidas a los centros de servicios sociales especializados de naturaleza residencial y otras modificaciones.